Desde su apertura hace casi un año, Moshu no ha dejado de ganar adeptos. Cocina familiar y tecnología al servicio de la experiencia del cliente son algunos de los factores que explican su rápido crecimiento.


Un lugar acogedor, con recetas inspiradas en las de su infancia y donde el comensal se sintiera como en el living de su hogar. Esto es lo que Lucas Villalba siempre había imaginado para su primer emprendimiento gastronómico. Finalmente, y sólo algún tiempo más tarde, todo terminaría tomando forma bajo el nombre de Moshu, un Coffee & Deli ubicado en el barrio porteño de Saavedra que levantó sus persianas en agosto del 2017.

Después de varios años como gerente comercial en una multinacional, y siempre coqueteando con la idea de montar su negocio propio, un día este emprendedor oriundo de Bahía Blanca se animó a dar el salto. Fue en diciembre de 2016 cuando su sueño empezó a tomar forma. Primero, consiguió una casa con potencial en una esquina de Moldes 3802, lista para ser reciclada y así adquirir una segunda vida.

Tras la reforma estructural, su mamá tomó la posta y se encargó de concebir una propuesta de interiorismo -una fusión de los estilos rústicos e industrial-, que incluyera objetos familiares heredados de su padre, restaurador de muebles con oficio, y plantas por doquier.

Incluso antes de que el local abriera sus puertas, el emprendedor entendió que iba a necesitar de un aliado estratégico como Mercado Pago de su lado del mostrador.

El resto de las tareas también quedaron en familia. “Mi hermano se ocupó de la seguridad informática del lugar; mi hermana y su marido de la parte del diseño y branding de la marca; y, una vez que abrimos, mi mujer se quedó a cargo de Moshu tiempo completo durante los meses en los que yo todavía estaba en relación de dependencia” explica Lucas sobre los primeros pasos que dio su proyecto.

Incluso antes de que el local abriera sus puertas, el emprendedor entendió que iba a necesitar de un aliado estratégico como Mercado Pago de su lado del mostrador. “Cuando arrancamos teníamos el problema de no contar con tarjeta ni cuenta bancaria, y encontramos en el QR de Mercado Libre una solución rápida que nos permitía demostrar que Moshu tenía cierta tecnología asociada”, explica.

 

Ahora, con sólo escanear desde las apps de Mercado Pago o Mercado Libre los códigos que están exhibidos en la zona de la caja y en las mesas, los comensales pueden abonar de manera rápida y segura, y sin sacar la billetera. “Para los clientes, pagar con QR es muy fácil. Al final de la transacción reciben un e-mail con el detalle de la misma, sin necesidad de que haya papel de por medio”, agrega el fundador de Moshu.

Además de ofrecer a sus clientes una forma de pago diferente, con QR Lucas consiguió optimizar la gestión de su negocio. “Tenés todas tus operaciones en un solo lugar y ves lo que vendés en tiempo real” explica. “Mercado Pago es sin duda un partner para Moshu. Desde el principio me sorprendió todas las soluciones que nos ofreció para que podamos seguir creciendo”, asegura.

Mercado Pago es sin duda un partner para Moshu. Desde el principio me sorprendió todas las soluciones que nos ofreció para que podamos seguir creciendo”

Y si de crecer se trata, su emprendimiento todavía tiene un largo camino por delante. En los próximos meses, los viernes y sábados Moshu se vestirá de gala y abrirá también por las noches con un menú especial.

A la carta, que hoy en día se caracteriza por su pastelería -con la emblemática Red Velvet a la cabeza-, y también por sus sándwiches y ensaladas, se le sumarán platos todavía más gourmet. “En su versión nocturna, Moshu se va a transformar y va a ofrecer un ambiente más íntimo, pero donde nunca falte el espíritu familiar y la hospitalidad que nos caracteriza”, sintetiza Lucas.  

A casi un año de la inauguración de su local, Lucas puede jactarse de haber aprendido la lección: el que no arriesga no gana; y el que no evoluciona, tampoco.