Repasamos las claves que te ayudarán a administrar de manera más inteligente tu dinero.


A nadie le gusta escuchar lo que es una realidad: gastar de manera más inteligente es la única forma de separar cada vez más dinero a fin de mes. Aunque la palabra “presupuesto” suele espantar a más de uno, lo cierto es que sin él no llegaremos muy lejos financieramente hablando.

Sólo gastando menos de lo que ganamos, estaremos en condiciones de tener una economía doméstica en orden. Para que tu sueldo no se esfume como por arte de magia, repasamos las cinco etapas que hay que pasar para sanear tus finanzas personales.

Primeros pasos

Independientemente de los ingresos que percibamos mes a mes, el primer paso para tomar las riendas de nuestras finanzas familiares es preguntarnos qué es lo que estamos haciendo con nuestro dinero.

Poder analizar en qué hemos gastado en el último tiempo puede ayudarnos a planificar a largo plazo. Con los estados de cuenta de la tarjeta y las facturas de los últimos meses a mano podremos estar en mesura de responder una pregunta frente a la que muchos se quedan: ¿en qué gastamos cuando gastamos?.

Para presupuestar con éxito, es fundamental conocer en detalle nuestros gastos fijos,es decir aquellos de los que no podemos prescindir (como la alimentación, renta, luz, gas,etc) , y aquellos variables (como irnos de vacaciones, pagar el gimnasio , comprar ropa e ir al cine). Para registrar estos datos, tendremos que elegir el sistema que mejor se ajuste a nuestras necesidades. Podemos hacerlo a mano, en la computadora con las clásicas hojas de cálculo, o bien con las apps especiales para optimizar las finanzas personales.

50/30/20

De acuerdo con el modelo conocido como 50/30/20 , para no tener nunca más los números en rojo y empezar a ahorrar, hay que destinar:

-El 50% de los ingresos mensuales a cubrir a los gastos fijos e ineludibles.

-Un 30% a resolver aquellos gastos de índole personal

-El 20% restante al famoso “colchón” financiero”

El sistema fue presentado por primera vez por Elizabeth Warren, senadora de los Estados Unidos y Profesora de Harvard, en su libro sobre finanzas ‘All Your Worth’. Esta regla simple y fácil de incorporar puede ayudarnos a cambiar nuestros hábitos financieros, y al final del camino, hacer mucho por nuestra economía personal.

Concebir el ahorro como un gasto fijo te ayudará a sistematizar la capacidad para separar todos los meses un excedente fijo de plata. Si eres muy desorganizado, crear una cuenta aparte es la mejor opción. Además, de esta manera evitarás tentaciones.

Manos a la obra

Una vez que hayamos detectado todos los gastos que afrontamos cada mes, estaremos en condiciones de determinar cómo y cuándo se producen las fugas de dinero excesivas que pueden desequilibrar nuestra economía doméstica.

Probablemente en un principio recortar gastos para alcanzar las metas financieras que nos hemos trazado no sea una tarea sencilla. No pierdas en ningún momento de vista el motivo que te ha llevado a elaborar un presupuesto. Ya sea para comprar un coche, una casa o pagar las próximas vacaciones, recordarte de manera constante la razón por la que estás haciendo un esfuerzo es una buen iniciativa para no ir perdiendo la motivación en el camino.

Persevera y triunfarás

Algunos de los errores más comunes que suelen aparecer en este último paso están relacionados con haberse planteado objetivos poco realistas. Por ejemplo, si en la etapa anterior habíamos detectado una serie de gastos innecesarios y buscamos reducirlos de manera abrupta, lo más probable es que terminemos por tirar la toalla.

Para no abandonar, siempre será mejor replantearse las metas y trazarse otras que sean alcanzables. Controlá regularmente tu presupuesto, confrontarlo con los gastos que vayas teniendo y ocúpate de actualizarlo cuando sea necesario. Todas estas prácticas te evitarán sorpresas desagradables a fin de mes.