La fábrica de diseño sustentable Daravi ha logrado generar un modelo de negocio con propósito medioambiental y social.


Llaveros, souvenirs, macetas, cartucheras y bolsos. Estos son tan sólo algunos de los objetos de diseño que pueden encontrarse recorriendo el catálogo de Daravi, una fábrica de productos de triple impacto -social, ambiental y económico- emplazada en el en Distrito Sur de Tigre que no sólo no genera descartes en su proceso de producción, sino que toma su propia materia prima de aquello que otras industrias dejan a un lado.

Detrás de esta iniciativa impulsada por el estudio de comunicación y diseño PAPA se encuentran dos emprendedoras con oficio : Rocío González, fundadora de la marca de objetos decorativos y accesorios hechos con material de descarte, Greca; y Lorena Núñez, responsable del emprendimiento de bolsas compactas y reutilizables, Totebag.

Todo empezó allá por 2016 cuando Rocío visitó Mumbai y quedó alucinada por la manera en la que los vecinos de Dharavi, la villa más grande de Asia, a través de diferentes técnicas de reciclaje lograban transformar montañas de basura en objetos de los más variados, listos para ser nuevamente comercializados.

Con este ejemplo inspirador como puntapié, ambas emprendedoras decidieron capitalizar su experiencia al frente de empresas B certificadas – compañías que trabajan para dar respuestas a problemas sociales y medioambientales aprovechando las fuerzas del mercado- y empezaron a sentar las bases de lo que más tarde se convertiría Daravi.

Desde un principio, las creadoras de este sello de calidad  tuvieron en claro que para que el negocio fuera respetuoso con el entorno y al mismo tiempo permitiera generar empleo en sectores vulnerables, era necesario crear productos de diseño con la mayor cantidad de materiales de descarte que además fueran fáciles de replicar.

Dicho y hecho. Al día de hoy, las responsables de Daravi reciben donaciones de desechos industriales por la parte de diferentes empresas, y después de haber diseñado los prototipos de los objetos de diseño capacitan a las mujeres de los barrios aledaños para que más tarde sean ellas mismas las que los produzcan desde sus propias casas.

“Al final del camino, los objetos “made in Daravi” se consiguen en el ecommerce del estudio PAPA y se venden a consumidores finales y a empresas que buscan ofrecer regalos corporativos originales y con consciencia medio ambiental y social”

 

“Para producir priorizamos aquellos materiales que no tengan una alternativa simple de reciclaje, como la resina o el descarte textil que no tiene otra forma de reutilizarse”, explican Rocío y Lorena  a Mercado Pago.  

Al final del camino, los objetos “made in Daravi” se consiguen en el ecommerce del estudio PAPA y se venden a consumidores finales y a empresas que buscan ofrecer regalos corporativos originales y con consciencia medio ambiental y social.

“Nuestro desafío es sostener el crecimiento y la calidad de los productos de Daravi, lograr cada vez más alianzas con empresas que elijan producir en nuestra fábrica y, a largo plazo, poder replicar nuestro modelo en otras comunidades”

Con más de 15 empleadas estables, y otras tantas que se suman para producciones puntuales, las fundadoras de esta factoría eco-friendly no se quedan dormidas en los laureles y ya están pensando en la manera en la que seguirán esparciendo el impacto positivo de su iniciativa en nuevas latitudes.

“Nuestro desafío es sostener el crecimiento y la calidad de los productos de Daravi, lograr cada vez más alianzas con empresas que elijan producir en nuestra fábrica y, a largo plazo, poder replicar nuestro modelo en otras comunidades”, agregan las artífices de este emprendimiento que ha hecho del “hacer para dar” mucho más que su leitmotiv.

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