Una vez más, BADA fue el punto de encuentro entre artistas y compradores, que en esta oportunidad pudieron llevarse obras originales a sus casas pagando con tarjetas y en cuotas sin interés.


Democratizar el acceso al arte es una de las banderas que levanta año a año la feria de arte contemporáneo BADA (Boutique de Arte Directo de Artista), que en esta oportunidad se realizó del 31 de agosto al 3 de septiembre en el Pabellón Verde de  La Rural. Con este objetivo fue que en su sexta edición, los más de 250 expositores que participaron del encuentro -entre consagrados y emergentes- debieron incluir entre sus trabajos, al menos 10 piezas de tamaño reducido (20 cm x 30 cm) con precios máximos de hasta $2.000.

Además, y como otra medida para simplificar el intercambio entre artistas y compradores,  el evento contó con el diferencial de que gracias a Point, el lector de tarjetas de crédito y débito de MercadoPago, muchos de los expositores pudieron aceptar ambos plásticos y ofrecerle al público cuotas sin interés con más de 15 bancos.

Entre ellos Camila Vilar, una ilustradora multifacética, pudo sacarle provecho a las ventajas de ofrecer financiación a quienes se acercaron a su stand. “Es la segunda vez que estoy en BADA. Desde que cobré con Point por la primera vez en la feria del 2016, terminé haciendo ventas con el lector durante todo el año”, relataba la artista rodeada por algunas de sus obras más emblemáticas: una serie de lámparas de diferentes tamaños intervenidas, a puro marcador negro, con motivos inspirados de la naturaleza. “La experiencia de cobrar con Point es muy buena ya que me permite darle a la gente que no tiene efectivo, la posibilidad de que paguen con tarjeta y en cuotas”, agregaba.

Algo similar le ocurrió a Mario Lage, un artista de San Luis, que incluso antes de desembarcar en BADA ya tenía experiencia cobrando por sus ventas con Point. “En mi provincia, tengo el atelier en el medio de la montaña y uso el lector de tarjetas de Mercado Pago a diario para cobrarle principalmente a los turistas”, relataba Lage, reconocido en el mundo por sus caballos de grandes dimensiones empapados de color, y en el lugar en el que vive por sus murales. “Para los artistas que estamos presentes en la feria, contar con Point es muy práctico ya que podemos cobrar desde nuestros teléfonos. Por ejemplo, ayer vendí cuatro obras y en todas las transacciones utilicé Point”, explicaba el creador para dimensionar la buena aceptación que tuvo el lector entre los amantes del arte que se dieron cita en el evento.

Ofreciendo obras a precios más accesibles y dándole a quienes asisten la posibilidad de financiar sus compras, BADA se alinea dentro de una tendencia que desde hace un tiempo busca que el mundo del arte se vuelva cada vez más inclusivo.Tanto en el país como en el exterior -con la Affordable Art Fair americana a la cabeza-, este tipo de eventos se han vuelto una alternativa de peso frente al circuito tradicional de galerías y remates y, todo indica, han llegado para quedarse.